La planta de Mr Lunk es (algo) más apetecible que el tabaco

Recuerdo hace años, cada vez que alguien me preguntaba si alguna vez había sido fumador, le respondía con cara de indignación, y la respuesta contundente, “¡No! ¡En mi vida he fumado! O al menos, si alguna vez lo he hecho, lo que yo fumé no era tabaco.”
Parecía hacerles gracia. Aunque que yo sepa, nunca he visto a Bill Clinton fumar un cigarro. Obama tiene que ocultar su hábito (En la Casa Blanca – un edificio público – está terminantemente prohibido fumar), pero Clinton, por lo menos, admitía haber fumado otra sustancia alternativa (por supuesto, sin inhalar).
Lo que yo había probado, sí lo había inhalado. La última vez, me encontraba en una fiesta, y me atraía una determinada chica francesa con la que no era posible mantener una conversación coherente. Sin conversación, no iba a llegar muy lejos, por lo tanto, decidí que la única solución era compartir la sustancia que había servido para generar su condición con el objetivo de alcanzar el mismo nivel espiritual, y por tanto, poder comunicar en el mismo lenguaje. No recuerdo quien decía que Inglaterra y Francia era un único país, dividido por dos lenguas. Pues, para alcanzar la lengua de esta chica, el obstáculo no era precisamente el francés. Para acortar una historia larga, no conseguí mi objetivo, porque unos minutos después me caí al suelo, y desde ese momento nunca he vuelto a fumar nada.
En fin. Me he desviado del tema. El caso es que para muchas personas, puede parecer incoherente que alguien tan empecinado en borrar todos los fumadores de la faz de la tierra, escriba con tal ligereza sobre otra sustancia que muchos definen como uno de los mayores peligros para la humanidad -y normalmente los que más la critican son los que más la consumen.
Pues, a pesar de mi actual obsesión por mantener una salud de hierro, el peso de los años y de la seriedad de mi ánimo, he tenido la suerte de topar esta tarde con un artículo que parece confirmar lo que yo siempre sospechaba. El tabaco es mucho más peligroso que la marihuana.
Según el conocedor bloguero holandés, Mister Lunk, la sustancia en los cigarros que más culpa tiene por la incidencia del cáncer entre los fumadores, no es el alquitrán sino los fertilizantes radiactivos que se utilizan en grandes cantidades en el cultivo del tabaco, y que llegan a los pulmones con impresionante rapidez a través del humo. Pues, resulta que según el Sr. Lunk, no es justo comparar la marijuana con el tabaco, porque el tabaco transmite mucho mejor las sustancias radioactivas y canceríginas, principalmente el Polonio, a los pulmones del fumador. La solución sería en este caso, el cultivo de tabaco orgánico.
Algo de razón debe tener. El tabaco puro, por muy peligroso que sigue siendo, ni es tan potente, ni tiene un olor tan intolerable que las sustancias químicas que fuma la inmensa mayoría de los fumadores españoles. Y es bastante más agradable el olor de la marihuana que el humo de tabaco de segunda mano. Por supuesto, habría que prohibir en locales de ocio el consumo de cualquier sustancia perjudicial para la salud de los que no la compartan de manera activa, de todas formas la comparación de Mr. Lunk, por lo menos nos ayuda a aclarar lo absurdas que son unas leyes que prohíben la marihuana, y en cambio, permiten algo mucho peor.
En cualquier caso, cuando el objetivo es romántico, la mejor táctica es cuidar el aliento.
Campaña en Bombay (Bollywood) contra el tabaco en el cine

Según una página web de Ghana, me entero de la iniciativa de los jóvenes de 27 países, que se han unido en los días previos a la “Decimocuarta Conferencia sobre el Tabaco ó la Salud”, en Bombay, India, para hacer campaña contra la publicidad del tabaco en el cine.
Según los impulsores de la campaña, aunque se prohíba la publicidad del tabaco a nivel nacional, no se puede evitar que las tabacaleras utilicen las películas producidas en otros países como medio para publicitar sus productos letales. Posteriormente, sus mensajes llegan a los jóvenes de todo el mundo a través de las descargas en Internet, los DVD, la televisión por satélite o en los propios cines.
En la India, el tabaco mata a más de 1 millón de personas al año, de todas formas, en enero de este año, el tribunal supremo de Nueva Delhi derrogó una ley que prohibía las escenas relacionadas con el tabaco, afirmando que era más importante defender la libertad de expresión artística.
De todas formas, la “glamorización” del tabaco en el cine es una de las principales causas por las que los jóvenes empiezan a fumar, y aunque es verdad que eliminar el tabaco de las películas transmitiría una imagen poco realista de sociedades como la india o la española, una cosa son las escenas en las que por motivos artísticos, uno de los protagonistas fuma, y otra cosa bien distinta es el ‘product placement’, es decir las iniciativas promovidas por las tabacaleras para que sus marcas aparezcan en primer plano o para que sus mensajes se transmitan de manera subliminal.
Una prueba de que lo que realmente ocurre es que según una investigación de la Organización Mundial de la Salud, en los años 2004 y 2005 aumentó la agresividad de las apariciones del tabaco en las películas de la India. En este periodo, el 89% de las películas analizadas incluían escenas relacionadas con el tabaco, y el 41% utilizaba el mecanismo del ‘product placement’.
Me parece bien que en países como Ghana y la India se debate este tema. Quizás pueda servir también como lección para España.
