¿Es necesaria la movilización social para el control del tabaquismo?

diciembre 20, 2008 at 9:37 pm (Uncategorized)

El concepto de paz es inseparable del concepto de justicia a todos los niveles: internacional, social e interpersonal. La paz se sitúa no sólo en relación a la guerra armada, porque hay muchas formas de guerra: cultural, económica, política, social, etc

Esta manifestación realizada por Jaime Dias, viene a poner de manifiesto que efectivamente hay una guerra social, llamada comúnmente “la guerra del tabaco”, y que está alimentada en primer lugar por la industria del tabaco que trata de fomentar e incrementar sus beneficios, por los gobiernos que tienen el dilema de ser justos y preocuparse por la salud y el derecho a la misma de sus conciudadanos frente a la posible pérdida de votos de los fumadores, por los ciudadanos fumadores enganchados a esta droga tan social que tanto les mediatiza y por la gran mayoría silenciosa, que son el resto de ciudadanos que no desean fumar, pero que se ven obligados a ello, bien por su trabajo en hostelería, bien por su tolerancia frente al humo de tabaco o por su corta edad, como son todos los niños, y especialmente los hijos de los fumadores y fumadoras.

Si a esto añadimos el gran desconocimiento sobre el perjuicio para la salud del aire contaminado por el humo de tabaco, nos dibuja un panorama muy ajustado al de la España de hoy. Una España que APTA y el movimiento civil que gravita a su alrededor trata de modificar, buscando justicia, siendo conscientes de que mientras no haya justicia, no habrá paz.

Que la epidemia del tabaquismo es totalmente prevenible es por todos ya conocido, el dilema está en la adopción de medidas eficaces para el control del tabaco, éstas les corresponde a los gobiernos, y la sociedad civil debe esforzarse en su consecución y respeto. Una parte de ésta sociedad civil, integrada en APTA, la más comprometida con el área de la salud, ha creado un entorno propicio para ayudar a las personas a abandonar el hábito de consumir tabaco y evitar que se inicien en el mismo.

Recientemente en el plan de medidas MPOWER, desarrollado a partir del informe de OMS sobre la epidemia mundial del tabaco-2008, se han aglutinado seis políticas para reducir y prevenir el consumo de tabaco:

– Vigilar el consumo de tabaco y las políticas de prevención. La información de la epidemia del tabaco en un país y la manera de adaptar las políticas a las necesidades nacionales específicas es fundamental para establecer estrategias eficaces

– Proteger a la población de la exposición al humo del tabaco. Todas las personas tienen derecho a respirar aire sin contaminar por el evitable humo de tabaco, sin restricción por desarrollar su trabajo en un determinado sector.

– Ofrecer ayuda para poder dejar de consumir tabaco.

– Advertir de los peligros del tabaco. A través de los paquetes y con los medios precisos.

– Hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio

– Elevar los impuestos del tabaco

La aplicación de estas estrategias ofrece inmejorables posibilidades para salvar millones de vidas, a pesar del avance promovido por la industria del tabaco en los países en desarrollo, entre jóvenes y adultos, que serán los más seriamente perjudicados con esa política de marketing de la industria.

El Convenio Marco de la OMS para el control del Tabaco (CMCT) ha servido para promover un ímpetu político en los países para la prevención, pero solamente con la implicación de los gobiernos y de la sociedad civil, se podrá hacer frente a una industria tabaquera tremendamente rica y poderosa.

La movilización de la sociedad civil es necesaria, ésta ha de ser estructurada, intensa para movilizar a la mayoría silenciosa, con suficiente extensión y penetración geográfica, para que llegue a todo los ciudadanos a pesar de la diversidad cultural y así ir creando un fuerte tejido social que haga frente a esta epidemia. Pero todo esto no será eficaz si no va acompañado de prácticas como:

El desarrollo de una ley sencilla y clara, que prohíba fumar en todos los lugares públicos sin excepción y no dejando la decisión a políticas voluntarias que se han demostrado son ineficaces.

Estar preparados para dar respuesta al adversario, deslegitimando cualquier argumento que cree una oposición frontal a la ley.

Educando a la sociedad, sobre los daños que ocasionan los componentes tóxicos, la física de la difusión del humo del tabaco, los riesgos a la exposición… y todo lo preciso para que el ciudadano conozca el producto que tiene entre sus dedos y los efectos que le ocasiona a él y a los de su entorno.

Ensalzando al no fumador, considerando esta práctica de prestigio, limpia; que sea bien vista en contraposición al fumador de tabaco. En resumen desmitificando todo aquello que ha hecho hasta ahora la industria, a través de tantos años de publicidad y tantos miles de millones invertido en su promoción.

Elaborando planes de aplicación de la norma y de su cumplimiento a través de un establecimiento normativo claro por las autoridades que han de implementarla, así como el establecimiento de los sistemas de vigilancia para que se aplique la ley.

– El cambiar las normas sociales es complejo y costoso, pero no imposible. Somos conscientes de que hay que conseguir un clima social adecuado sobre todo en materia de prevención, pero la experiencia en otros países como Italia nos ha demostrado, que hay un paso imprescindible que dar para avanzar en la lucha contra este grave problema, que ha demostrado ser eficaz para proteger a la amplia población no fumadora, y modificar la creencia (grabada a fuego en nuestro intelecto por la industrial del tabaco durante años y millones invertidos) de que fumar es un práctica relacionada con el ocio. Nos referimos a la necesidad de “prohibir fumar en todos los espacios públicos”.

El incumplimiento de las insuficientes Leyes que ahora tenemos está creando sentimiento de impunidad. El no poner los medios necesarios para que se cumplan está creando innecesarios conflictos en la sociedad y agravios comparativos donde se intenta cumplir. Los legisladores están temerosos de utilizar las prerrogativas que la Ley les da para realizar una ley más restrictiva que facilite entre otros aspectos la paz entre ciudadanos, el resultado ante esta situación es que los ciudadanos nos sintamos engañados.

Es precisa la movilización social para exigir Justicia a los poderes públicos; que los legisladores nos doten de leyes claras y sencillas que no den lugar a diversas interpretaciones, tratando de ser justos y no temerosos ante la respuesta de unos en detrimento de otros.

El fumador no es el problema a combatir. Por lo que hay que luchar es para conseguir, a través de las leyes, proteger al que no desea fumar y sobre todo al que no tiene capacidad de decidir, como son los trabajadores de la hostelería y los menores de edad, los niños.

Luis Sánchez Castro

Secretario de la APTA

Enlace Original

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3 comentarios

  1. Mª Pilar said,

    Indiscutiblemente Internet es una herramienta importantísima para informar de los riesgos de consumir tabaco y de estar expuestos al humo. Respeto las decisiones adultas individuales al decidir consumir tabaco, no estoy tan de acuerdo con la manipulación adolescente por parte de la industria para engarcharlos a esta drogaccción y por ello hay que luchar con todos los medios disponibles para evitar el inicio en el consumo, y por supuesto lo que no es tolerable desde ese respeto que se obligue a inhalar humo del tabaco a niños , trabajadores de hostelería y el resto de la población no fumadora. Seamos tolerantes y no obliguemos a fumar al que no lo desee y entre tanto seguiremos luchando por una ley que prohiba fumar en todo espacio de ocio.

  2. Adrian Elliot said,

    Efectivamente. Sobre todo hay que educar a la población sobre los riesgos del humo de segunda mano. En España hay mucha ignorancia al respecto, y sorprende porque estamos en Europa en 2008.

  3. Xlee said,

    Estoy totalmente de acuerdo. Sin justicia no habrá paz. el problema es lo poco organizados que estamos y lo “silenciosos” que somos.
    Quién no ha visto a un fumador protestar airadamente por que no le dejan fumar donde ¡está prohibido!. Hasta que esta sociedad no reclame por esta injusticia, los poderes públicos, y en especial si los que toman las decisiones fuman, no harán nada ¿para qué? tendrían que aguantar a los fumadores quejarse.
    País…

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