Fumar ‘cómodamente’ cuando eres no fumador

agosto 25, 2009 at 11:13 am (Uncategorized) (, , , , , , )

Tabaco

El 1 de enero de 2006 entró en vigor la ley española 28/2005 ‘de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.’ Para las empresas tabaqueras la ratificación de esta ley se trató de una victoria tras muchos meses de esfuerzos por convencer a las autoridades sanitarias de nuestro país sobre la conveniencia de crear una ley descafeinada, menos estricta de las que venían aprobando en países como Italia, Irlanda y Escocia. La definición de la nueva ley, por su complejidad y por la estructura descentralizada del España, haría imposible su implementación y vigilancia, y lo que es más serviría a las tabaqueras como referente para convencer a otros países sobre los ‘beneficios’ de la ‘convivencia’ de fumadores y no fumadores en espacios llenos de humo.

En marzo de este año, durante la Conferencia Mundial sobre el Tabaco y la Salud que se celebró en Bombay (India), dos representantes del Centro para la Investigación sobre el Cáncer alemán presentaron un documento titulado “No te dejes engañar por la solución española”, en el que resumieron el fracaso de la ley antitabaco española e impulsaron a los demás países a no repetir los mismos errores.

Para cualquier habitante de España, la mayoría de las conclusiones son de sobra conocidas. Resume las diversas interpretaciones de la ley nacional en las diferentes Comunidades Autónomas con un papel destacado para Madrid, Valencia, Castilla y León y La Rioja como las Comunidades que más han flexibilizado la ley. Según el estudio, sólo el 15% de los 300.000 locales de hostelería y sólo el 10% de los locales de menos de 100 metros cuadrados en España se han declarado libres de humo. Respecto a los espacios de más de 100 metros cuadrados, sólo el 15% respetan las normas de señalización y de separación de las zonas de fumadores y no fumadores.

Sin embargo, lo que más llama la atención del informe, son los datos que nos proporciona sobre los esfuerzos de la tabaquera Philip Morris por persuadir a los responsables de sanidad de otros países para que adopten medidas parecidas a la ‘solución española’. Según estos textos internos, la tabaquera arguye que “no se puede ganar el debate público sólo con argumentos científicos. Sólo hemos ganado mediante estrategias de relaciones con autoridades y el trabajo con aliados a quienes les preocupa la desmesura de algunas de las medidas contra el tabaco.” En una tormenta de ideas realizada por esta misma empresa, se llegó a la conclusión de que cualquier solución debía incorporar sistemas de ventilación para eliminar la necesidad de separar zonas de fumadores y no fumadores y afirmaron que la mejor estrategia era hacer eco de los intereses de grupos afectados por las políticas antitabaco. Aquí no hace ninguna referencia a los trabajadores sino a los intereses económicos de los propietarios de la hostelería y a la libertad de los fumadores para elegir. Finalmente, sugiere que los contactos con autoridades no se realicen directamente a través de Philip Morris, sino a través los grupos económicos ‘afectados’ al tratarse de un método más eficaz para convencer a las autoridades sanitarias.

Los objetivos principales de Philip Morris, según indica el informe eran:

1)  Reducir la tensión entre fumadores y no fumadores.

2) Permitir que tanto fumadores como no fumadores puedan fumar cómodamente (sic) en la gran mayoría de locales de hostelería.

3) Parar los esfuerzos de prohibir el consumo de tabaco, sobre todo en hostelería y restauración.

4) Demostrar que es posible ‘fumar cómodamente’.

Según los autores del estudio, el resultado de la ley española ha sido la reducción de las partículas finas en un 94% en los lugares de trabajo y sólo una reducción mínima en los grandes locales de hostelería, los pubs y las discotecas. Respecto a los trabajadores de hostelería, afirman que están más expuestos al humo que antes ya que los fumadores ahora van a los bares específicamente para fumar. Además, se obliga a las mujeres embarazadas a trabajar en ambientes llenos de humo de tabaco.

¿Quién se siente cómodo con semejante legislación? ¿Los fumadores ya se mueren cómodamente como en los campos de concentración nazis? ¿Los no fumadores se sienten cómodos al inhalar ingentes cantidades de humo de tabaco sin filtrar o al tener que echar toda la ropa en la lavadora y ducharse al regresar a casa? ¿Las tabaqueras se sienten cómodos al colaborar en la mayor matanza de ciudadanos desde la II Guerra Mundial? O para estar cómodo, ¿sólo importa el dinero?

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